lunes, 9 de julio de 2007



El mapa de la izquierda en el Chile del 2007.

Actualmente se visualiza un vaciamiento en la Izquierda Chilena, que se puede entender como la no expresión en el espacio público de un discurso y una práctica política, que tenga como fin último disputar el sentido común de las masas en vistas a la transformación radical de la sociedad

En términos históricos podemos mencionar que un poco más de tres décadas han pasado desde que la izquierda alcanzara su máxima expresión en la sociedad chilena. Hoy, la izquierda transformadora no aparece, la hemos invisibilizado. No obstante lo anterior, en el imaginario colectivo sobreviven siglas que sí se visibilizan, se referencian, son éstas las que la ciudadanía identifica, querámoslo o no, con eso que llamamos izquierda. Estas siglas, vacuas en la actualidad, se repiten, explicita o implícitamente, en muchas de las organizaciones de Izquierda creando una suerte de matrices políticas – culturales de las que nacen y repiten mecánicamente, muchas veces, las formulas de construcción, de décadas pasadas. Tales matrices son las Socialista, Comunista, Mirista y, en mucho menor grado, las Rodriguista y Lautarina.

1. La Matriz Socialista Compuesta por todas aquellas organizaciones inspiradas y surgidas del Partido Socialista de Chile (P.S.) como máximos referente de esta matriz, además se encuentra Izquierda Socialista (I.S.) y Movimiento por la Revolución Socialista (M.R.S.)
2. La Matriz Comunista. Compuesta por todas aquellas organizaciones inspiradas y surgidas del Partido Comunista de Chile (P.C.) además del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (M.P.M.R.) y en cierta manera el Partido Comunista – (Acción Proletaria) (P.C. – (A.P.)).

3. La Matriz Mirista. Compuesta por todas aquellas organizaciones inspiradas y surgidas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (M.I.R.) tales como los M.I.R.`s: Ejercito Guerrillero de los Pobres – Patria Libre –E.G.P. – P.L.-, Histórico, Dirección Nacional –D.N.- entre otros) y diversas orgánicas con nombre nuevos (Grupos de Acción Popular –G.A.P.-). En el imaginario colectivo el máximo representante de esta matriz es el M.I.R. – Político encabezado, hoy, por Mónica Quilogran.

4. La Matriz Rodriguista. Compuesta por todas aquellas organizaciones inspiradas y surgidas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez – Autónomo (F.P.M.R. - A). De esta matriz nacen orgánicas a principios de la década del 90 de escasa vida como el Ejército Popular de Liberación (E.P.L.) y el Destacamento Patriótico Raúl Pellegrín (D.P.R.P.). Al parecer el único representante de esta matriz en la actualidad es el F.P.M.R.
Si bien muchos pueden decir que es F.P.M.R. es parte de la matriz político – cultural Comunista dentro de la historia de esta organización hay quienes afirman una división entre 2 períodos:

4.1. El Frentismo: período en que el F.PM.R. es “el aparato militar del Partido Comunista” dentro del contexto de la estrategia de la Rebelión Popular de Masas (R.P.M.), definición que va desde el 13 de diciembre de 1983 (fecha de su fundación) hasta 1987 (fecha de separación del P.C.).

4.2. El Rodriguismo: desde 1987 en adelante. La denominación Rodriguismo tiene una doble significación. Primero por la importancia de Manuel Rodríguez y segundo por la importancia y riqueza del pensamiento de Rodrigo (Comandante José Miguel o Raúl Pellegrín). Es en este periodo donde se genera en el Frente una estrategia político - militar propia denominada Guerra Patriótica Nacional (G.P.N.)

5. La Matriz Lautarina. Compuesta por todas aquellas organizaciones inspiradas y surgidas del Partido MAPU – Lautaro, por ejemplo, Motor Rebelde (M.R.) y el Kolectivo Kamina Libre. Hoy, al parecer, sólo quedan algunos militantes activos en la Fuerza Subversiva Lautaro (F.S.L.).

¿Y en qué está la izquierda chilena?

La izquierda reconocida como tal por el imaginario colectivo y que confía en los espacios formales de democracia representativa.

Esta izquierda la podemos subdividir en:

A. La “Izquierda que gobierna” y que es reconocida en el imaginario colectivo. Claro, no es la izquierda reformista que aspiraba a la transformación de la sociedad “desde dentro” del sistema, que creció y construyó al alero del estado de compromiso de los primeros 70 años del siglo pasado, ni tampoco la camada de revolucionarios que rompió con aquella en la década de los 60, no, aunque en algunos casos los personajes se repitan, esta izquierda es hija de la derrota, de los errores, del entreguismo crítico o acrítico, es la izquierda que busca "humanizar" el capitalismo, reconocemos en ella fundamentalmente a lo que hoy es el Partido Socialista (P.S.) y el Partido Comunista (P.C.), con las diferencias a las que aludiremos más adelante.

B. La Izquierda que no gobierna y que es reconocida en el imaginario colectivo. Por otra parte, existe la izquierda que también es reconocida en el imaginario colectivo que viene del llamado reformismo, de la derrota, pero que no ha sido parte del poder formal del Estado, es la que se dice así misma la "izquierda excluida", a la cual no se le han dado los espacios para participar, en ella reconocemos al P.C.

De acuerdo al P.C. la debilidad del movimiento popular y la lucha social pasa por "...relevar aún más la campaña política por terminar con el sistema electoral binominal, que ha sido un freno principal para la acumulación de fuerzas del movimiento popular pues resta fuerza y presencia a la lucha social, cuyos actores aún no nos perciben como un referente político social, con visión de gobierno y de poder".

La Izquierda Desconfiada de los espacios “democráticos representativos” y que no existe como tal en el imaginario colectivo.

Esta es la Izquierda clasificada como “ultrona” e incluso “terrorista” por el imaginario colectivo. Esta Izquierda la podemos subdividir en:

A. La Izquierda Rebelde partidaria. Corresponde a un conjunto de militantes agrupados en una amplia y variada gama de orgánicas o seudo orgánicas que se autodefinen como izquierda revolucionaria, que no provienen históricamente del reformismo sino de la izquierda rebelde, la que en algunos casos reivindica el marxismo - leninismo científico (clásico) y en otros se pueden reconocer en sus discursos rescates teóricos del marxismo y en general de las teorías críticas del capitalismo, pero que no hace una reivindicación explícita ni repetitiva de su fuentes teóricas, sino más bien de cierta simbología asociada a los revolucionarios latinoamericanos, particularmente del Che. En esta franja podemos reconocer al Comité de Unidad Revolucionaria (C.U.R.), F.S.L., F.P.M.R., algunos grupos que se autodenominan M.I.R. y G.A.P.

B. Los Colectivos Rebeldes. Adicionalmente, podemos ver a un conjunto de militantes que se agrupan en una amplia gama de los más variados "Colectivos" o agrupaciones que también se asumen como revolucionarios, aun cuando sin tanto énfasis en lo doctrinario, que históricamente se les puede asociar a parte de la militancia joven de las orgánicas existentes hasta comenzados los noventa y fundamentalmente a jóvenes que aparecen en la política en los primeros años de los 90', huérfanos de las orgánicas existentes en la década de los 80, que sin embargo, fueron influenciados por los militantes "ex - orgánicos"

En similar sentido se plantea "...que los Colectivos son importantes como instrumentos organizativos, como instancia de acumulación de fuerzas, como instrumentos para la construcción del Poder Popular, concebido éste como la Estrategia Política para el cambio social, para el Socialismo. Es decir, nos hace sentido tener Colectivos, organizarnos en Colectivos, en tanto ellos posibilitan la construcción del Poder popular, y por tanto, del Socialismo".

C. Los “viejos militantes desconfiados”. Finalmente, no se puede desconocer, existe una poco mensurada franja de militantes de los 80 y 90' que definitivamente se hastiaron de la “chacota”, de las traiciones, de los renuncios e inconsecuencias de los viejos y no tan viejos "dirigentes revolucionarios" de aquellos años, que sin "abandonar" convicciones se fueron para la casa, dispuestos a colaborar pero en forma exigua.


D) Ethos

Ante los sucesos acaecidos, se nos vienen a la mente varios cuestionamientos éticos. No podemos plantear una matriz de pensamiento o una teoría a priori, pues cada teoría nos forma una realidad diversa. Es por eso que partimos de las siguientes interrogantes:

- ¿Cómo construir un valor ético comunitario que dé cuenta de las particularidades?
- ¿Quién decide si somos hombres/mujeres masa o sujeto social? (a la hora de enfrentarnos ante un conflicto o hecho social)
- Como sujeto social revolucionario, ¿Somos capaces de participar en todos los espacios?
- ¿Cómo generar una relación dialéctica entre intuición y raciocinio?
- ¿Cuánto somos capaces de percibir en la realidad?

La primera aproximación que realizamos es que nuestra moral está determinada en la relación con el poder y con los medios de producción. En este sentido cada circunstancia determina una ética distinta, por lo tanto cada caso debe analizarse con sus particularidades.

Por lo tanto tenemos tres tipos de posturas éticas que dependen de su situación con respecto al conflicto, al poder y a los medios de producción, estas posturas están representadas por cada actor social del conflicto:

-Forestal Bosques de Arauco (Angelini)
-Trabajadores Forestales y asociados
-Carabineros de Chile

Cada uno de estos actores del conflicto posee una ética determinada como veremos a continuación, pero todos ellos están enmarcados dentro de la estructura capitalista neoliberal.

Angelini, al ser dueño de los medios de producción está bajo la ética de la productividad y la ganancia, lo que llamamos plusvalía. Dentro de esta ideología su preocupación tiene relación con las cifras que recibirá al final de cada trimestre, no con las condiciones laborales de sus trabajadores, las medioambientales, o las deudas históricas (pueblo Mapuche).

Los trabajadores forestales luchan bajo la ética al derecho del mejoramiento de la calidad de vida. No creemos que esta protesta particular tuviera un trasfondo de cambio social, sino de las condiciones inmediatas de subsistencia. Además desde el Golpe de Estado hay una ruptura ideológica: cambian los ejes de producción y plusvalía, se genera otro concepto comunitario, surgen la disociación y el miedo al otro como arma más fuerte para romper el tejido social.

Esto es muy importante porque discontinuó un proyecto social con marcados valores éticos y comunitarios, reemplazándolo por su antítesis en una ética individualista y con el regreso a la democracia solo se perfeccionó el sistema impulsado por la dictadura. La burguesía también cambia, desde una burguesía desarrollista a otra especulativa. Además podemos entrever un retroceso en la organización sindical, hecho evidenciable a partir del conformismo con el que los trabajadores aceptaron el reajuste de sueldo, y ¿qué pasó con la vida del compañero?

Finalmente tenemos a Carabineros de Chile, cuya ética no se justifica por la protección del gobierno ni de los ciudadanos. De ser así no habría ocurrido el Golpe. Lo que ellos protegen es el Estado Capitalista, para ello utilizan la represión. Esto lo podemos ver en la distinta reacción que tienen ante una masa que se dirige al mall, y una multitud que marcha en la protesta. En el primer caso se protege a los consumidores, en el segundo se reprime a los ciudadanos.

Como podemos ver la posición que el actor social ocupa en los eslabones de poder y en la relación con los medios de producción de de vital importancia para analizar ethos. Existe una permanente lucha entre la ética del oprimido y la ética del que posee.

La ética y los valores son dinámicos, la ciudadanía y los actores sociales los van reconstruyendo, como en las luchas por la liberación femenina, o la conciencia animal.
Es importante generar una introspección con respecto a este tema y nuestros propios valores frente a una lucha determinada. ¿Qué niveles de conciencia comunitarios tenemos?
Quizás podríamos emplear una ética de mínimos universales para todos, pero en el contexto actual no se aplica. Una lucha importante es la obtención del control del Estado y los medios de producción, revivir experiencias de fábricas tomadas por sus trabajadores, de la organización colectiva.

Mao señala que para que el pez se mueva, debe tener agua. Esta reflexión es importante porque nos plantea nuevamente interrogantes. ¿Rodrigo Cisternas sabía que iba a morir cuando condujo la retroexcavadora? ¿Qué hubiese pasado si los carabineros hubiesen muerto? ¿Con qué imagen habría quedado la protesta por los derechos de los trabajadores? ¿Qué hubiese pasado con Rodrigo?

Reflexiones

No podemos dejar de reflexionar en torno a la contradicción dialéctica en cuanto a las leyes de este Estado Burgués: parte de nuestra legislación produce las condiciones para la movilización, dada la disminución del Estado en cuanto a su quehacer básico, ya que se desliga de sus responsabilidades más mínimas, de la promoción de la dignidad. Sin embargo, es el mismo Estado quien vela por el cumplimiento de sus leyes para reprimir y acallar las movilizaciones populares, incluso haciendo efectiva la violencia activa, o sea, asesinando. Por lo mismo, defendemos la tesis que es el Estado, finalmente, quien asesina a Rodrigo, mediante funcionarios de uno de sus órganos de “orden”, haciendo cumplir el Estado de Derecho, representado en esta ocasión, como en muchas, bajo la figura de la Represión Social.

A partir de las movilizaciones Sociales de los trabajadores de la Forestal Arauco, se logra la firma de un acuerdo, que dice relación con las mejoras salariales de $65 mil por trabajador, y a los conductores se les fijo un sueldo base de $132 mil. Otra de las metas logradas, es un aguinaldo de $23 mil, con motivo de las fiestas patrias, entre otras.

Si bien estos “pequeños-grandes” logros obtenidos, pueden lograr desmovilizar a los trabajadores forestales, y hacerles sentir conformes con la negociación, creemos que no se ha tocado el problema de fondo: las movilizaciones tuvieron que acrecentarse, un trabajador fue asesinado, los medios de comunicación llenaron sus primeras planas e hicieron reportajes a los que acontecía en el sur de Chile, y ¿para qué?, para lograr niveles de dignidad que siguen siendo indignos (aproximadamente el sueldo mínimo). Mientras tanto, el grupo Angelini se llenan los bolsillos con el dinero que surge de la producción de los trabajadores. ¿Plusvalía...?

Si bien esta fue una reivindicación coyuntural por ciertas demandas concretas, así los trabajadores reconocen lo acontecido tras la firma del acuerdo, como un logro obtenido: “Nos vamos victoriosos no sólo porque logramos lo que pedíamos, sino porque esto servirá al resto de los trabajadores de Chile”
[1]; es así que se demuestra una vez más que la movilización social y política es una herramienta vigente para la consecución de demandas, en este caso laborales, pero que puede ampliarse el espectro a las diferentes banderas de lucha que coexisten en nuestro país y en el mundo. Si bien es un logro conseguir reivindicaciones concretas, dependerá de la fuerza, organización y correcta lectura política, que la lucha continúe por transformaciones profundas y estructurales.

Las reflexiones finales les pertenecen.
[1] Sergio Gatica, dirigente de los trabajadores. www.sociedadcivil.cl